luna
 

Más cuentos infantiles con: moraleja

El príncipe rana

Hace muchos, muchos años vivía una princesa a quien le encantaban los objetos de oro. Su juguete preferido era una bolita de oro macizo. En los días calurosos, le gustaba sentarse junto a un viejo pozo para jugar con la bolita de oro. Cierto día, la bolita se le cayó en el pozo. Tan profundo [....

¿Por qué lloran los sauces?

Antiguamente, los sauces no eran como ahora, que tienen largas ramas colgando hacia los esteros en actitud melancólica. Era al revés. Se erguían orgullosos con sus ramas verticales hacia el cielo, y aún las hojas, pequeñas y lanceoladas, tenían un aire vanidoso y se empinaban también mirando ...

La gallina enamorada

Desde muy chiquito lo había visto allí arriba. Era como ver el sol. Cuando era una pollita retozona, lo miraba con indiferencia porque estaba más allá del mundo cotidiano; más allá de aquel gallinero donde había, por lo menos, cien gallinas. Pero, luego, algo fue naciendo es su corazoncito. D...

Pelusín y su bicicleta

Pelusín tiene bicicleta, un gran circo donde vive y una gran cuerda por donde andar. Sabes quién es? Pues el ciclista del circo más alegre que puedes conocer. Pelusín es un osito muy hábil y no hay prueba que no sepa hacer. La carpa del circo se llena de aplausos cuando él trabaja. Tiene un [....

Pato Pico Peatón

Pato Pico salió de su cama, una cáscara de huevo de ñandú, hizo algunos ejercicios para estirar sus patitas y se zambulló en la piscina. Desmayó rápidamente y salió hacia la escuela. El camino era hermoso, Pato Pico sintió pena por los patitos de la  ciudad a quienes imaginó cruzando las ...

¿Por qué el mar es salado?

Este era un matrimonio muy pobre que tuvo un niñito. El hombre le dijo a un caballero rico: -Vamos a ser compadres. Cristianaron la guagua. -Bueno, compadre- le dijo el caballero rico al pobre-; todos los días venga a buscar la caridad. Al oír eso el pobre ya no trabajó, iba todos los días a [....

El duendecito lector

En las afueras de la ciudad, escondida entre los árboles y al lado de un pequeño riachuelo, se encontraba una pequeña casita, que cambiaba de colores dependiendo de lo que su único habitante estuviera sintiendo mientras leía. El habitante de la casita era un duende al que sus amiguitos llamaban...

La liebre y el erizo

Tienen que saber, muchachos, que esta historia, aunque se cuente de mentirijillas, es totalmente verdadera, pues mi abuelo, que me la contó a mí, siempre decía: «Ha de ser cierta, hijo mío, pues de lo contrario no podría contarse». Y así fue como ocurrió: Sucedió un domingo de otoño por l...

¿Por qué las lágrimas son transparentes?

HABÍA una vez, en un lugar cercano, un río. Era un río muy ancho, que corría majestuoso y sereno, llevando por su cauce toda el agua de la región. Y era además un río muy bueno, pues dejaba que todas las lavanderas lavaran su ropa en la orilla. Y dejaba también que los niños se [...]...

El Ave Fénix

En el jardín del Paraíso, bajo el árbol de la sabiduría, crecía un rosal. En su primera rosa nació un pájaro; su vuelo era como un rayo de luz, magníficos sus colores, arrobador su canto. Pero cuando Eva cogió el fruto de la ciencia del bien y del mal, y cuando ella y Adán fueron [...]...

La gratitud de la fiera

Un pobre esclavo de la antigua Roma, en un descuido de su amo, escapó al bosque. Se llamaba Androcles. Buscando refugio seguro, encontró una cueva. A la débil luz que llegaba del exterior, el muchacho descubrió un soberbio león. Se lamía la pata derecha y rugía de vez en cuando. Androcles, si...

El muñeco de nieve

Había dejado de nevar y los niños, ansiosos de libertad, salieron de casa y empezaron a corretear por la blanca y mullida alfombra recién formada. La hija del herrero, tomando puñados de nieve con sus manitas hábiles, se entrego a la tarea de moldearla. - Haré un muñeco como el hermanito que ...

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